Explore "La perla roja" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cayó la noche sin que el temido salto de viento alborotara el Océano, que se mantenía en una calma absoluta, interrumpida solamente por las oleadas que llegaban de la inmensidad del Sur. La nubecilla descubierta por el pescador de perlas no se había desvanecido, pues un poco antes de la puesta del Sol se la había visto elevarse y dilatarse, invadiendo toda la bóveda celeste.
La piragua flotaba dulcemente sobre las ondas avanzando con lentitud, pues había caído como de improviso el aire, que solamente a intervalos agitaba las velas.