Explore "La perla roja" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Apenas volvió el mandah a bordo de su barca dio la orden de encender los faroles reglamentarios y de poner la proa hacia Levante, pues quería llegar a la ciudad de las Perlas al alborear el día.
Del Septentrión soplaba una brisa fresca, la cual favorecía el viaje de regreso. El mar estaba en calma, y solamente de cuando en cuando el eterno oleaje del Océano Indico pasaba rumoroso bajo el casco del barco, levantándole bruscamente y dejándole caer enseguida entre abundantes espumas.