Las hijas de los faraones by Emilio Salgari

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El hombre moderno que, en la actualidad, visita los lugares donde la antigua civilización egipcia erigió monumentos grandiosos, que resistieron durante cincuenta o sesenta siglos a la erosión, a las arenas del desierto, a las crecidas del Nilo, a los ataques de los caldeos, de los asirios y de los persas que penetraron en el gran valle del Nilo abatiendo Menfis y Tebas, dos ciudades colosales y maravillosas que el mundo antiguo envidiaba a las dinastías faraónicas, si se siente maravillado ante la grandiosidad de las pirámides que encierran momificados los cuerpos de los antiguos reyes, queda todavía mayormente impresionado ante los escasos, pero imponentes obeliscos que yerguen todavía de modo maravilloso sus vértices hacia el cielo ardiente. Una pregunta salta enseguida a los labios de quien se detiene ante aquellos enormes bloques de granito elevados a treinta o cuarenta metros: ¿qué medios emplearon los antiguos egipcios para elevar a tal altura aquellos bloques macizos? ¿Que esfuerzos prodigiosos han sido necesarios para lograrlo? La misma pregunta ha inquietado durante siglos a los egiptólogos y, solo desde hace poco, tras larguísimas investigaciones, han conseguido descubrir el ingenioso medio a que recurrieron aquellos celebres constructores. La mano de obra no faltaba en Egipto, es más no costaba casi nada al gobierno. Cuando un rey quería hacerse construir una pirámide, un obelisco o un templo, hacia despoblar de raíz una provincia entera, cuyos habitantes, artesanos, operarios, agricultores y cualquiera que fuese su profesión eran reclutados bajo la dirección de los arquitectos reales. Los ancianos y los niños también eran inscritos y ocupados en las labores menos pesadas, como la preparación de la cal y el transporte de los escombros. Cuando la primera masa de esclavos estaba agotada o diezmada por la debilidad o por el agobiante clima, se la reexpedía a su tierra y se reclutaban los habitantes de otra provincia. Los Faraones no concedían a aquellos desgraciados más que la alimentación, muy escasa por cierto.

Las gigantescas construcciones de Egipto, pirámides, canales, embalses, diques, subterráneos y templos, fueron construidos por ese sistema y solo en épocas mas tardías los trabajadores fueron substituidos por prisioneros de guerra.

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