Explore "Las maravillas del 2000" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una sacudida más bien brusca, seguida de un tintineo de campanillas eléctricas y de unas voces más bien agudas, despertó al día siguiente por la mañana a los viajeros, haciendo que bajaran precipitadamente de sus cómodos catres.
El coche, después de una carrera velocísima que había durado toda la noche, había llegado a la estación ferroviaria del Polo Norte y se había detenido debajo de un larguísimo cobertizo de madera, cerrado en un extremo por gigantescas puertas de vidrio e iluminado por un gran número de lámparas eléctricas.