Explore "Las maravillas del 2000" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El viejo Jao no se había engañado. Si la nueva sociedad del 2000 había pensado en confinar en aquellas extrañas ciudades submarinas a los individuos peligrosos, suprimiendo de sus balances los gastos para su mantenimiento, por ser inútiles, les había procurado asilos seguros, de una solidez a toda prueba para no exponerlos a una muerte segura.
Así, arrancada de su escollo por el ímpetu de las olas, la ciudad submarina se había vuelto una ciudad flotante, abandonada, es verdad, a los caprichos de las corrientes y los vientos, pero que podía esperar el encuentro con alguna nave marina o voladora, siempre que un huracán no la arrojase contra algún obstáculo. Todo el peligro residía allí.