Explore "La soberana del campo de oro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Miss Annia, Harris y el escritor, reunidos en la estación pocos minutos antes de que el tren partiera, habían tomado asiento en uno de I03 últimos coches, a causa de estar los primeros casi completamente ocupados por californianos que iban a las minas, aun bastante productivas en aquella época.
La joven vestía un elegante y sencillísimo traje de viaje de paño gris. Como buena americana, llevaba en el bolso de viaje un pequeño revólver de seis tiros, previsión justificada, porque los ferrocarriles de aquella región eran menos seguros que los de la gran línea que une a Nueva York, reina del Atlántico, con San Francisco, reina del Pacífico.