Explore "La soberana del campo de oro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las charcas escondidas que se encuentran en las praderas, cubiertas de cañizo y que no se advierten a tiempo a causa de las gramíneas que las bordean, constituyen un gravísimo peligro, sobre todo para las diligencias. Los jinetes tienen más probabilidades de evitarlas, especialmente los que conocen a fondo aquellas inmensas llanuras, como los cowboys, los vaqueros y los indios; los mayorales, que tienen delante de sí seis, y a veces ocho caballos, que les impiden examinar el terreno, caen con mucha frecuencia dentro de esas charcas cenagosas, y entonces se produce un verdadero desastre.
No todos los ojos, que así llaman los americanos a esas peligrosas charcas, tienen el fondo constituido por arenas tenaces y movedizas que se abren y no devuelven la presa, sino que hay algunas de las cuales pueden salir los caballos sin sufrir más que un simple baño. Pero cuando se encuentran charcas de fondo movedizo, entonces el peligro es grandísimo, y no es raro que hombres y animales encuentren en ellas la muerte.