Explore "Los piratas de las Bermudas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
EN un minúsculo salón, con las paredes tapizadas de seda encarnada, con pequeños sofás alrededor y una mesita de ébano en el centro, en la cual alumbraban cuatro velas de sebo coloradas en sus candelabros de plata maciza, estaba sentada en cómoda butaca María de Wentwort.
Al ver entrar al marinero se levantó rápidamente, fijando en él sus ojos, de un azul profundo, que ni las aguas del Océano habrían podido igualar en sus diversos e infinitos tintes.