Explore "Los últimos filibusteros" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El flamenco no se regía bien sobre sus piernas; carecía de la resistencia de Mendoza y Botafuego, acostumbrados a las desenfrenadas orgías de filibusteros y demás pícaros; así es que se dejó caer en la silla sin cesar de mirar las tres espadas que parecían apuntarle al pecho.
-¡Pfiffer! -dijo suspirando. Esto ser jugar perverso.