Explore "Los últimos filibusteros" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los tres hombres, bien decididos a librar la cueva del alma del hombre blanco y blondo, pues tal creían, comenzaron a descender por la escalera que no tendría menos de cincuenta peldaños. Antes de llegar al último, Barrejo creyó muy oportuno el hacer una cruz con su daga, y como si los fantasmas se diesen cuenta de tal seña de cristianos, armaron mayor estruendo, dando ya a la escena aspecto infernal. Los guardias retrocedieron maquinalmente y el gascón dijo, triste:
-Señor oficial, ¿me abandonáis con el alma de este misterioso hombre?