Explore "Los últimos filibusteros" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los tres aventureros, profundamente impresionados por la obstinación de los españoles que parecían resueltos a no concederles un momento de tregua, se despojaron de sus altas botas de piel amarilla, suspendiéndolas en los arcabuces y entraron en el lago, cuyo fondo estaba cubierto de yerbas acuáticas.
De Gussac había encendido ya fuego, pues había desaparecido el último rastro de luz, y se puso al frente de sus acompañantes, llevando en la mano su espada.