Explore "Los últimos filibusteros" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aunque las flexibles ramas de la magnolia cediesen pronto bajo su peso, pasaron algunos minutos antes de que el tabernero de Panamá pudiese acomodarse bien en sus piernas. El primer vuelo y luego la furiosa carrera, le habían fatigado de tal modo, que se preguntaba si había soñado. Como verdadero gascón de nervios a prueba de bomba, no tardó, sin embargo, de zarandear el césped, haciendo caer alguna fruta, semejante a las ciruelas, pero de un rojo luciente y buenas para las fiebres intermitentes.
-¿Qué ha pasado aquí? -se dijo. ¿Estoy vivo o muerto? Pero hace poco dormía yo en el nido del cóndor. ¡Truenos!… En veinte o treinta minutos he arriesgado dos veces la piel… ahora me acuerdo; ¿y el toro? ¿Dónde ha ido a parar? Al pajarraco le vi alzarse, pero al otro animalucho no le he vuelto a ver desde que me arrojó entre estas plantas como si fuera una bala de cañón.