Explore "Yolanda, la hija del corsario negro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras llevaban nuevos gallos -pues aquellas riñas solían durar a veces noches enteras-, Carmaux, Wan Stiller y el obeso don Rafael, sentados ante una mesa colocada en un ángulo de la estancia, bebían alegremente como antiguos amigos un excelente jerez de dos piastras la botella.
El español, de buen humor por las ganancias obtenidas, hablaba como una cotorra, alabando sus plantaciones y sus refinerías de azúcar y haciendo comprender a los dos aventureros que era un pez gordo en la colonia.