Explore "Yolanda, la hija del corsario negro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hacía ya dos días que la escuadra filibustera había salido de aguas de Maracaibo y navegaba de conserva para estar dispuesta a dar batalla a las tres fragatas españolas que debían recorrer aquel mar y que aún no habían tomado parte en el combate, cuando la noche del tercer día, mientras estaban a unas 50 millas de la isla de Oruba, una nube negrísima, que no auguraba nada bueno, apareció en el horizonte.
La atmósfera hacía ya algunas horas que presentaba extraordinaria transparencia, signo infalible de próximo huracán, y el mar, aunque tranquilo en apariencia, exhalaba un olor extraño, como si súbitamente las aguas se hubieran corrompido. Era la estación de los huracanes y de los tremendos torbellinos producidos por los vientos de Poniente, que con frecuencia arrasan las grandes y pequeñas Antillas causando inmensos desastres.