Explore "Yolanda, la hija del corsario negro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Después de tantas desgraciadas vicisitudes, la fortuna parecía sonreír a los corsarios. La nave que con tanta astucia y audacia habían conquistado sin sufrir pérdida alguna no valía tanto como la fragata que les había hecho frente ante el fuerte de la barra de Maracaibo; pero era infinitamente mejor que la tripulada por el conde de Medina.
Se trataba de un sólido velero, alto de puente, armado con doce piezas y casi nuevo.