Explore "Los hijos del aire" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
La casa del tártaro, a pesar de tener las paredes de barro y el techo de paja, era un excelente refugio, suficiente para impedir la entrada de las balas, tanto en la habitación inferior como en la superior.
La galería que la rodeaba era sólida y la puerta maciza estaba formada por gruesas tablas de madera reforzada con barras de hierro. Por lo tanto, podía servir de fortín contra unos hombres que no debían poseer más que pésimos fusiles de avancarga, ya muy viejos.