Explore "Los horrores de las Filipinas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
EL malayo propietario de aquella casita de campo acogió admirablemente a los dos jefes insurrectos y Than-Kiu, que le presentó el joven chino, poniendo a su disposición su casa, sus animales, sus criados y hasta su bolsillo.
Era un viejo isleño de Mindanao que se había trasladado muy joven a Manila, y que había tomado parte en más de una insurrección.