Explore "Los horrores de las Filipinas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
A seis o siete millas de allí centelleaba la superficie del mar, herida por los rayos del sol y bordeada por la línea de la peñascosa ribera formada por las últimas estribaciones de las montañas. Hacia el oeste se descubría una península que terminaba en dos ramas prolongadas a manera de cuernos.
Algunos puntos blanquecinos, quizás embarcaciones de vela, se veían acá y allá, mientras hacia el este cortaban el acantilado de la orilla, que por allí era muy áspera, dos cursos de agua que a través del verde claro de los plantíos y el verde oscuro de la selva parecían dos cintas de plata.