Explore "Los horrores de las Filipinas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Veinte horas después de los sucesos que hemos narrado, y como a las seis de la tarde, cuando la población de Manila comenzaba a salir a la calle para gozar de la frescura de la brisa nocturna, un hombre vestido de tagalo, con la cabeza cubierta con uno de esos grandes sombreros de paja de arroz de figura de hongo, tan comunes entre los chinos, que le ocultaba gran parte del rostro, se detenía delante del viejo palacio del mayor Alcázar.
Después de mirar con atención a las persianas verdes de las ventanas y de explorar recelosamente y como si temiese ser observado desde las embocaduras de las dos calles que flanqueaban el edificio, subió las tres gradas que conducían a la puerta y entró resueltamente.