Explore "Los solitarios del océano" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Con un acuerdo admirable, los chinos, siguiendo tal vez un plan preconcebido, en vez de avanzar, afrontando aquellas terribles bolitas erizadas de puntas, que continuaban corriendo de babor a estribor con un tintineo metálico que estremecía, se retiraron precipitadamente hacia el castillo.
En un abrir y cerrar de ojos, todo el mobiliario de los camarotes, los barriles de las provisiones, los rollos de cuerdas, etcétera, habían sido lanzados de modo que formasen una barricada, y el cañón que el capitán Carvadho había derribado había sido vuelto a colocar en su sitio.