Explore "Los solitarios del océano" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al oír aquellas palabras, Sao-King quedó como aniquilado. ¡Tafua había muerto precisamente en el momento en que tenían extrema necesidad de él para escapar a la infame traición urdida por los blancos aliados a los antropófagos de Hifo! Era la ruina completa de los navegantes del Alción, la pérdida de la nave, y tal vez la muerte de los cuatro desgraciados que se libraron milagrosamente del veneno del capitán y de los furores del Océano. No debía de ser ya cuestión sino de horas.
Aplanado por aquella noticia, el chino se dejó caer sobre el banco de la piragua con los ojos desencajados y trastornado el rostro.