Explore "Los solitarios del océano" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Después de haber probado en vano remover alguna de aquellas enormes piedras acumuladas por los salvajes, el chino aproximó el rostro a una de las hendiduras que había entre las piedras, tratando de dirigir sus miradas hacia el mar.
Tampoco se veía en éste piragua alguna ni un hombre a todo lo largo de la playa de la isla, muy visible desde allí, porque no distaba más de tres kilómetros.