Explore "Los dos tigres" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Yáñez y Sandokán, después de haber dormido durante algunas horas, se hallaban a la mañana siguiente sorbiendo varias tazas del excelente té llamado pólvora de cañón y haciendo diversos comentarios sobre los incidentes de la noche anterior, cuando vieron entrar en el saloncito al contramaestre de la tripulación, que era un soberbio malayo, con el torso como el de un atleta y los músculos enormemente desarrollados.
-¿Qué quieres, Sambigliong? -le preguntó Sandokán, que se había levantado. ¿Ha enviado Tremal-Naik algún mensajero?