Explore "Los dos tigres" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
En cuanto el señor De Lussac se hubo quedado plácidamente dormido, Yáñez salió de la tienda sin hacer ruido y fue a la de Sandokán, en la cual todavía se veía luz.
El formidable jefe de los piratas de Mompracem estaba todavía despierto, fumando tranquilamente en compañía de Tremal-Naik, en tanto que Surama, la hermosa bailarina, preparaba varias tazas de té.