Explore "¡No era buena para nada!" by Hans Christian Andersen on Textopian. Read with annotations and highlights.
El alcalde estaba de pie ante la ventana abierta; lucía camisa de puños planchados y un alfiler en la pechera, y estaba recién afeitado. Lo había hecho con su propia mano, y se había producido una pequeña herida; pero la había tapado con un trocito de papel de periódico.
-¡Oye, chaval! -gritó.