Explore "La infancia de un jefe" by Jean-Paul Sartre on Textopian. Read with annotations and highlights.
"Estoy adorable con mi vestidito de ángel. " La señora Portier había dicho a mamá: "Su chiquito es delicioso. Está adorable con su vestidito de ángel". El señor Bouffardier atrajo a Luciano a sus rodillas y le acarició los brazos: "Es una verdadera niñita, dijo sonriendo. ¿Cómo te llamas? ¿Jacobita, Luciana, Margarita? " Luciano se puso rojo y dijo: "Me llamo Luciano". No estaba completamente seguro de no ser una niñita: muchas personas le besaban llamándole señorita, todo el mundo encontraba que estaba tan encantador con sus alas de gasa, su largo traje azul, sus brazos desnudos y sus bucles rubios; tenía miedo de que la gente decidiera de pronto que ya no era un niñito; podía protestar, nadie le escucharía, ya no le permitirían dejar su traje sino para dormir y por la mañana al despertarse lo encontraría al pie de su cama y cuando quisiera hacer pipí en el curso del día tendrían que levantarlo como a Nénette y sentarle sobre los talones.
Todo el mundo le diría: mi linda queridita; quizá ya ha pasado eso y soy una niñita; se sentía tan dulce por dentro que era un poco repugnante y su voz salía aflautada de sus labios y ofrecía las flores a todo el mundo con gestos amanerados; tenía deseos de besarse la sangría del codo. Pensó: Esto no es de veras. Le gustaba mucho cuando no era de veras, pero se había divertido todavía más el martes de carnaval: lo habían vestido de pierrot y había corrido y gritado saltando con Rirí y se habían escondido debajo de la mesa. Su mamá le dio un ligero golpe con los impertinentes: "Estoy orgullosa de mi muchachito". Era imponente y bella, era la más gruesa y la más alta, de todas las señoras. Cuando pasó delante de la larga mesa cubierta con un mantel blanco, su papá que bebía una copa de champagne le levantó del suelo diciendo: "Mi hombrecito"; Luciano tenía ganas de llorar y de decir "no"; pidió naranjada porque estaba helada y se le había prohibido bebería.