Explore "Las dos emparedadas" by Vicente Riva Palacio on Textopian. Read with annotations and highlights.
Don Lope, al verse agredido repentinamente, dio un salto hacia atrás, y desnudó el estoque.
Los asaltantes no eran más que dos armados de puñales, y don Lope, diestro en el manejo de las armas, los puso a raya con la mayor facilidad.