Explore "¡Redención!" by Joaquín Dicenta on Textopian. Read with annotations and highlights.
A orillas del río, bajo una bóveda de mirtos por entre cuyo repretado ramaje filtraba en puntitos áureos el sol, se verificó la entrevista.
En aquel sitio, designado por la joven durante el desayuno, aguardaba Mendoza. Luisa acudió apenas encontrado pretexto para excusarse con los huéspedes. Fernando fué á su encuentro, la hizo asentar sobre unos troncos que á manera de sillón se encontraban á dos cuartas de tierra, y en pie junto á la amada, con voz nerviosa, pero firme, comenzó á hablarle de este modo: