Explore "Caballería maleante" by Joaquín Dicenta on Textopian. Read with annotations and highlights.
-¡Vaya un encuentro! -suspiró Manolo apenas quedó a solas con la mujer en la habitación donde ésta le condujo. Echa el cerrojo, criatura. Es decir, no; no lo eches. Esa fiera puede oírlo chirriar, y enfadarse y forzar la puerta a balazos. ¡Melgares!. ¡Bien pudo el alcalde advertirme!.
-No viene casi nunca. Pa cuatro meses va, que no aporta por esta casa. Menos mal que ha venío solo. ¡Si llega a acompañarle el del Borge! Pué que a estas horas estuvieses hecho pacayal