Explore "El idilio de Pedrín" by Joaquín Dicenta on Textopian. Read with annotations and highlights.
Que era muy hermosa la dama, que se llamaba Laura y que poseía gran caudal, llegaron a saber los vecinos.
Del caudal, atestiguaban el lujo de su tren, lo rico y vario de sus trajes, las joyas que prendía en sus orejas y en sus dedos y los billetes que don Bruno cambiaba en el almacén del simpático don Urbano.