El lobo by Joaquín Dicenta — Read

Explore "El lobo" by Joaquín Dicenta on Textopian. Read with annotations and highlights.

En el patio gozan del meridiano asueto los hombres del penal. Algunos pasean aparejados, charlando en baja voz, suspendiendo el diálogo cuando un extraño se aproxima; otros forman corro, en cuclillas, para oír lecturas de periódico; en un grupo juegan al moscardón; los cachetes crujen como trallazos; la morralla improvisa un nabero; los zurriagos se rellenan con guijos para que levanten cardenal. Amparados con una saliente de pared, y seguros en quien está de tapia, diez o doce reclusos envidan su dinero a los naipes. Se envida en silencio, se jura con los ojos; los dedos tiemblan cuando recogen la ganancia; los alientos jadean, aguardando el fallo del azar. Pajarito es juez en las disputas y cobra, por fuero de guapeza, el tanto de baraja.

Al fondo del patio, asentado sobre los adoquines, hace el Lobo calceta. Una pipa de barro baila entre sus dientes. De tiempo en tiempo da un chupazo; el humo corona el cazolete de la pipa y sube a la atmósfera, dibujando espirales. Para seguir estas espirales alza los párpados el Lobo. Las espirales se pierden en lo azul y el Lobo torna a bajar los párpados, a seguir el cruce de las agujas en la media.

Reading navigation