Explore "Infanticida" by Joaquín Dicenta on Textopian. Read with annotations and highlights.
La multitud invadía «la Sala». Como cuña a mano era menester introducirse en el público para ganar las primeras filas. Los asientos de preferencia estaban ocupados por gente de buen tono. Al fin y a la postre no era en carne vulgar en la que iba a recaer sentencia.
La luz del sol, cernida por las sucias vidrieras, penetraba en «la Sala» hecha polvo gris. Este polvo formaba niebla en el espacio. Una gran tristeza bajaba con la niebla de la artesonada techumbre.