Explore "Las esmeraldas" by Joaquín Dicenta on Textopian. Read with annotations and highlights.
Como Alfonso lo aseguraba, produjo Leonor admiración en todos los concurrentes al baile de la embajada rusa. Su belleza y sus esmeraldas fueron ensalzadas a la par. Tanto elogiaron a las últimas que, en otras circunstancias, la duquesa hubiera concluido por tenerles envidia.
Aquella noche, no. Estaba inquieta, recelosa, temiendo algo que no acertaba a definir. Sus inquietudes y sus dudas aumentaron con la ausencia de Nuévalos, el cual no llevaba trazas de acudir a la fiesta.