Explore "Las esmeraldas" by Joaquín Dicenta on Textopian. Read with annotations and highlights.
Frente al portal aguardaban dos automóviles. Uno era de alquiler. El otro pertenecía al duque.
-Tú a éste -dijo a Leonor el de Neblijar señalando el automóvil de alquiler. Te advierto -añadió deteniéndola- que no trates de buscar a tu amante. Esta mañana, en una finca de amigos discretos y seguros, le he partido el corazón de una estocada. ¿Vacilas? Es muy natural. Puede que le quisieras. Vamos, apóyate en mi brazo por la vez última. Cortesía obliga.