Explore "El alienista" by Joaquim Machado de Assis on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cinco días después, el alienista encerró en la Casa Verde a cerca de cincuenta aclamadores del nuevo gobierno. El pueblo se indignó. El gobierno, aturdido, no sabía cómo reaccionar. Juan Pina, otro barbero, decía arbitrariamente en las calles que Porfirio estaba "vendido al oro de Simón Bacamarte", afirmación que congregó a su alrededor a la gente más decidida de la villa.
Porfirio, viendo a su antiguo rival de la navaja al frente de la insurrección, comprendió que estaba irremediablemente perdido, a menos que diese un gran golpe; expidió entonces dos decretos, uno aboliendo la Casa Verde, otro desterrando al alienista. Juan Pina mostró claramente, con grandes frases, que las medidas de Porfirio no eran otra cosa que demagogia, un cebo que el pueblo no debía morder. Dos horas después, Porfirio caía ignominiosamente, y Juan Pina asumía la difícil tarea de gobernar. Como encontrase en los archivos las minutas de la proclamación, de la exposición al virrey y de otros actos inaugurales del gobierno anterior, se dio prisa en hacerlos copiar y expedir; agregan los cronistas, cosa que por lo demás se sobrentiende, que él le cambió los nombres, y donde el otro barbero había hablado de un Ayuntamiento corrupto se refirió éste a "un intruso influido por las malas doctrinas francesas, y contrario a los sacrosantos intereses de su majestad", etcétera.