Explore "Los favores de Fortuna" by Jacinto Octavio Picón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pasó mucho tiempo, sin que ellos mismos pudieran precisar el número de años transcurridos: porque las esperanzas y fatigas les hicieron perder la cuenta, hasta que una mañana, cuando menos lo esperaban, al dar vuelta a un recodo, se encontraron casi simultáneamente en la esplanada que rodeaba el alcázar dónde vivía la dama de sus pensamientos.
Lepe llegó el primero, y al parecer de buen humor, pero con los labios plegados por una sonrisa de incredulidad que daba pena; Infolio era un anciano achacoso, gastado e impotente para gozar lo que soñaba; Tizona traía melladas las armas, el cuerpo cosido a cicatrices, y alguna herida fresca todavía.