Explore "Las estaciones" by Julia de Asensi on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aquel invierno había sido muy triste y excepcionalmente frío. Las montañas estaban cubiertas de nieve, los campos abandonados y silenciosos, cuando llegó a su pueblo don Mario Peñalver en coche cerrado, envuelto con un gabán de pieles, con el sombrero calado hasta los ojos y cubierto casi por completo el rostro con una bufanda. Como siempre, le acompañaba su sobrino, que había ido a esperarle a la estación.
En la familia no había ocurrido novedad; la esposa disfrutaba como siempre de excelente salud, y los dos pequeños campesinos, Mercedes y Rafael, continuaban sanos y fuertes. No les dejaba salir su madre de la casa más que los días claros, pero algunas veces, cuando la nieve cubría la tierra, ellos pedían permiso para hacer grandes bolas o estatuas, que aunque no resultasen una obra de arte, no carecían de gracia y revelaban no poca habilidad. Les ayudaban en aquella distracción algunos niños de los colonos que eran amigos suyos, cuidando de la elección de éstos los sobrinos del señor de Peñalver.