Explore "El misterio" by Leonid Andreiev on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aquella noche eché de menos mi diario: me lo habían robado. La pueril y obstinada lucha contra toda huella le había hecho, sin duda, desaparecer. Pero el ladrón no logró nada con acto tan innoble: recuerdo muy bien cuanto vi y sentí hasta el momento en que el horror extinguió mi conciencia para largo tiempo. Y las huellas grabadas en mi memoria no podrían borrarlas ni los tres hombres que al amanecer recorrían encorvados las veredas.
¿Cómo iba yo a olvidar aquel mar poco profundo, desesperadamente triste y tan llano que hacía dudar de la esfericidad de la Tierra? La idea del mar se había asociado siempre en mi mente a la de los barcos; pero desde aquella playa no se veían barcos: entre aquella playa y toda ruta de navegación se interponía la remota y brumosa línea del horizonte. Y el agua baja se extendía en un desierto gris; un infinito tedio parecía pesar sobre la inquieta enanez de las olas, que en vano trataban de alcanzar la costa, buscando el eterno reposo.