Explore "El misterio" by Leonid Andreiev on Textopian. Read with annotations and highlights.
No la alumbraban cirios ni oraba nadie junto a ella. Rodeábanla el silencio y la soledad. Diríase, viéndola tan abandonada, que nadie sabía que había muerto.
Era joven y bella. Es decir, no sé si era bella; era la mujer a quien yo había amado y buscado toda mi vida, sin saberlo. Aquel gracioso lunar negro bajo su ojo izquierdo sabía yo, antes de verlo, que existía. Yo había conocido vivos sus finos dedos yertos cruzados sobre el pecho y había sentido el encanto de la dulce mirada de aquellos ojos, ya sin luz, cerrados para siempre. ¡Pobres dedos de nácar, obligados a arrancarle al piano alegres notas, a cuyo son bailaba Norden.! ¡Perdónale! ¿Qué sabía él? ¡Perdóname también a mí el haber escrito en la nieve el nombre de Elena! ¡No sabía el tuyo!