Cánovas y su tiempo by Leopoldo Alas — Read

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Conviene comenzar este capítulo advirtiendo a los papanatas que no es lo mismo historiador que presidente de la Academia de la Historia. También Cheste preside la Academia de la Lengua, y no tiene lengua; quiero decir, que tiene la lengua presa y habla un demonio de lemosín cultilatino, que recuerda aquella alalogía de los primeros cristianos. Pues volviendo a Cánovas, es preciso declarar que preside la Academia de la Historia, porque esto es un hecho; pero historiador, lo que se llama historiador, no lo es. ¿Qué historia ha escrito hasta la fecha? Una, que le han alabado mucho algunos periódicos liberales con el santo fin de echársela en cara, porque en ella ataca, según ellos, lo que hoy venera, y contribuye a desacreditar lo que hoy tiene por santo, por inviolable. Pero de ese trabajo histórico, que es la Historia de la decadencia, como Cánovas dice, casi, o sin casi, reniega hoy el autor mismo.

Declara en varios pasajes de sus obras que la tal Historia hoy no la escribiría como la escribió; que no conocía entonces los trabajos (casi todos de extranjeros, por cierto y por desgracia), que han permitido juzgar al cabo con relativa claridad y con justicia los complejos negocios de aquellos reinados, que han sido como lugar de cita para los duelos en que las pasiones de los partidos han luchado más encarnizadamente en el terreno de la historia. Se alaba, sí, de no haber seguido ciegamente a los que acogían sin examen, y sólo por mala voluntad a los reyes de la casa de Austria, cuentos y supercherías ya tradicionales; pero, en suma, estima en poco su crítica de aquel tiempo, y la disculpa, no sólo por la insuficiencia de los datos, sino por los pocos años del autor. En efecto; Cánovas era joven cuando escribió esa historia. Pero, así como fuera injusticia tomársela en cuenta para examinar las dotes de historiador que actualmente puede poseer, sería gracia excesiva el proclamarle émulo de los Prescott y de los Irving por la historia. que no ha escrito todavía.

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