Explore "El cura de vericueto" by Leopoldo Alas on Textopian. Read with annotations and highlights.
Don Tomás Celorio, a quien todos los curas del arciprestazgo llamaban familiarmente "Vericueto" por el nombre de su parroquia, llevaba de párroco propietario veinte años, y hacía dos que no se movía de la cama.
Poco a poco le habían ido acorralando los achaques, y cuando ya no pudo defenderse y tuvo que rendirse al peso de su corpachón y de los cánones, que exigieron otro clérigo en la parroquia, admitió el auxilio a regañadientes, tomó al coadjutor como a enemigo solapado de los intereses propios, y no le cedió un ochavo de cuantos derechos le pertenecían, habiendo de atenerse el intruso, que en rigor lo hacía todo, al mezquino sueldo de su Cargo Secundario.