Explore "Avecilla" by Leopoldo Alas on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Él era! Radiante como debió de estar César después de pasar el Rubicón; desafiando al mundo entero con una mirada de… no se puede decir de águila, porque si a la de algún volátil tiene que parecerse la mirada de don Casto, será a la de la codorniz sencilla. Don Casto iba decidido a vencer, a no dejarse dominar por la excesiva parsimonia económica de doña Petra, su dulce pero demasiado cominera esposa.
Avecilla expuso su atrevido proyecto en pocas palabras, sin andarse con circunloquios. Pepita abrió unos ojos como puños; su madre una boca como quinientos ojos de Pepita.