Explore "Las dos cajas" by Leopoldo Alas on Textopian. Read with annotations and highlights.
Bien se acordaba; a Roberto le habían metido en una caja estrecha y larga, es decir, no muy larga; ¡el pobre niño era tan chiquitín! Había crecido poco. ¿Qué importaba ya? La caja tenía chapas de metal blanco y estaba pintada de azul…
Ventura se vio solo en su casa. Ya podía hacer lo que quisiera. Si era una extravagancia, que fuese… Demasiadas veces se había sometido a los caprichos de los demás. Y ahora iba él a hacer su gusto. Ya estaba de acuerdo con el guarda del cementerio. Su dinero le había costado. Salió a las doce de la noche; debajo de la capa llevaba un bulto, que no debía de pesar mucho. Ventura corría por la carretera; después dejó el camino real; tomó a la izquierda… allí era… aquella masa negra. Llegó a una verja… dio tres golpes en el hierro. Abrieron.