Explore "Médico de cuerpos y almas" by Taylor Caldwell on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lucano escribió enseguida a los abogados de Sara bas Eleazar en Jerusalén. Luego dijo a Arieh: -Debes partir en el próximo barco, que llegará allí después que los abogados reciban mi carta. Me gustaría acompañarte, porque esto es para mí algo muy querido, pero tengo un contrato de dos meses en otro barco y no puedo dejar de cumplir mi palabra. Me uniré a ti en Jerusalén más tarde. quizá. Pero Arieh, respondió: -No me pidas que te deje. No tengo mucha experiencia; déjame ser tu ayudante durante estos dos meses.
Lucano sonrió; sabía que Arieh usaba aquella excusa a fin de no separarse de él, por lo que asintió y Arieh, caminando con el paso rápido de la juventud, fue con él. A partir de entonces sintió como si un absceso terrible le hubiese sido por fin sajado y purificado. Empezó a enseñar a Arieh su antigua religión durante las guardias nocturnas. Arieh había recibido una educación defectuosa sobre la religión greco-romana en el hogar de su primer dueño, y en Tarso con sus maestros. Escuchaba a Lucano con la más profunda atención y le hacía preguntas inteligentes.