Explore "Médico de cuerpos y almas" by Taylor Caldwell on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cogidos de la mano subieron las escaleras y entraron en la habitación de la niña. Dos lámparas ardían en la pequeña cámara y contribuían a crear una atmósfera pesada. Diodoro tosió, casi sofocado por el contraste con el aire fresco de la noche; miró a la pequeña y alta ventana abierta en la blanca pared, sobre la que bailaban las sombras del esclavo médico de la casa, Keptah, y la enfermera, que se hallaban inclinados sobre la cama. Las cortinas de seda estaban corridas, y Diodoro, con un gesto rápido y enérgico, las descorrió. -¡Puff! -exclamó. ¡Vais a asfixiar a la niña! ¿A qué diablos huele aquí? Diodoro respiró profundamente el fresco que entraba por la ahora abierta ventana. Cogió las cortinas y las movió en abanico, haciendo que la brisa nocturna penetrase en la habitación.
-Si la niña no ha quedado asfixiada esto la reanimará -dijo.