Explore "Médico de cuerpos y almas" by Taylor Caldwell on Textopian. Read with annotations and highlights.
El maestro griego de Rubria y Lucano era un joven activo y pequeño, con un rostro oscuro y travieso y modales grotescos. Era esclavo y valioso, porque poseía mucho saber. Le había costado a Diodoro quinientas monedas de oro, una extravagancia que de cuando en cuando producía al tribuno un estremecimiento. Se llamaba Cusa, un nombre que a Diodoro le parecía pagano, ni griego ni romano, y tenía los rasgos de un sátiro joven y una lengua picante e impúdica. No temía a nadie ni a nada excepto a Diodoro, y aunque era juguetón y a veces tramposo y alborotador con los otros esclavos, poseía un ingenio brillante y cualidades de poeta. Sobre todo odiaba el analfabetismo y la estupidez y se metía con ellos en un lenguaje tan sucio que hacía reír a Diodoro aunque reprendía a su esclavo.
-Por todos los dioses -le había dicho en una ocasión-, creí, por ser soldado, que conocía todas las palabras, pero tus inventivas, mi querido Cusa, han superado a todas.