Explore "Raucho" by Ricardo Güiraldes on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando Raucho quedó trabajando en «El Esparto» era ya un hombre en posesión de todos sus vigores corporales. Libre de custodias paternas, que tantas veces había restringido la audacia de sus intentos, había de sacudir como una melena, ávida de vientos, su voluntad de proezas camperas.
Sería, más que un patrón, el compañero del gauchaje, y buscaría, como ellos, someter las dificultades más ásperas, sin temer peligros, tendido hacia el dominio absoluto sobre la bestia, el clima y las rudezas de una vida muscular.