Read "La flecha negra" by Robert Louis Stevenson online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Los gemidos del barón herido se mezclaban con los aullidos del perro del barco. El pobre animal, bien por la pena de verse separado de sus amigos, bien porque presagiase un peligro en la trabajosa lucha del buque, lanzaba sus aullidos a cada minuto, como cañonazos intermitentes en señal de duelo, por encima del rugir de las olas y del temporal, y los más supersticiosos creían oír en ellos doblar a muerto por el Buena Esperanza.
Habían colocado a lord Foxham en una litera, sobre un capote de piel. Una lamparilla ardía débilmente ante la Virgen colocada en la lámpara, y a su tenue resplandor vio Dick el pálido semblante y los hundidos ojos del herido.