Explore "El Conde de Montecristo" by Alexandre Dumas on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dejemos al banquero que se dirija apresuradamente a su casa, y sigamos a la señora Danglars en su paseo matutino.
Ya hemos dicho que a las doce y media la señora Danglars pidió sus caballos y salió en su carruaje.