Explore "Antígona" by Roberto Jorge Payró on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mucho sentia Dolores «el mal rato» que dió á Manuela. De mal rato lo calificaba la pobre mujer, pues apenas conocia á la jóven, y no se daba cuenta aún de su fuerza de voluntad que la hacia ocultar sus penas. Creía de todas veras que la exclamacion de desprecio y disgusto que dejaron escapar sus lábios, era, solo, efecto de la impresion del primer instante, y que su amiga olvidaria pronto la falta cometida por Ernesto. Sufria por haber sido, en cierto modo, la causa de esa ruptura de relaciones, y se proponia trabajar para que todo quedara en el mismo estado que poco tiempo atrás.
- En último caso, pensaba, hablaré del asunto á D. Miguel, que es una excelente persona, y que quiere la felicidad de su hija. Despues de todo, me parece que D. Ernesto no es tan malo como lo hace creer esa noticia. Quizá, tambien, no sea él el aludido. ¿En qué me fundaría yo para pensar que Gonzalez es capaz de olvidarse de sí mismo hasta ese punto? Jamás lo he visto en tal estado. aunque hace ya dos años que vivimos en la misma casa, y lo que de él dice el diario, dá la seguridad de que la otra noche no fué la primer vez que hizo de las suyas. Esa ceguedad mia es extraordinaria y no alcanzo á comprenderla.